Las islas Maldivas fue la principal fuente de conchas de cauri en toda Asia y partes de la costa del este de África. Los traficantes de esclavos introdujeron enormes cantidades de cauris de las Maldivas en África.
En el África occidental circularon como unidad monetaria desde finales de la Edad Media. Entre los siglos XVII y XVIII fueron utilizados como uno de los principales medios de pago en el comercio de esclavos.
Los Cauris han sobrevivido hasta fechas muy recientes, después incluso que los países africanos empezaran a acuñar sus propias monedas.
Algunos ejemplares tienen el dorso cortado con el fin de poder ser ensartados y facilitar así su contabilidad y transporte. En un principio, las conchas tenían una utilidad decorativa en pulseras, collares o mascaras rituales por los poderes mágicos de fertilidad y longevidad que se les atribuían, luego se transformaron en un medio de atesoramiento y un mecanismo de intercambio. Sus características físicas las convierten en uno de los objetos más apropiados, a excepción de los metales, para ser utilizados como dinero, ya que son manejables y duraderos, además de ser muy difíciles de adulterar o de falsificar.
En África se emplearon para el pago de las bodas (el regalo del novio a la familia de la novia) y otras compras y regalos importantes. En el siglo XVIII, se podía comprar una vaca por 2.500 cauries, una cabra por 500 y una gallina por 25. En Nigeria, por ejemplo, una vaca costaba 10.000 cauris en el siglo XIX.
Los cauries se contaban y medían en muchas combinaciones diferentes, pero la más típica era el rotl, equivalente a una una ristra formada por 32 conchas, que luego se agregaba en ristras de 5 para constituir un racimo. A diez racimos se les llamaba cabeza.
BIBLIOGRAFIA:
* “An ethnographic study of traditional money”, Charles J. Opitz, pág 119
Shoowa Design – Textiles africanos del reino Kuba – Georges Meurant





