Se caracterizan por ser totalmente inadecuados para un uso funcional, pues solo son símbolos de estatus y prestigio de sus portadores, los cuales exhibían en los diversos ritos, celebraciones y ceremonias.
“Además de su valor como monda de intercambio, también tenían la función de demostrar el rango social de quienes los portaban, los cuales nunca perdían la oportunidad de exhibirlos, en parte para mostrar sus riquezas y en parte para imponerse a sus vecinos. Así, estas armas se convierten rápidamente en objetos de desfile y también en símbolos de dignidad o emblemas de posición social.” (Joseph Maes, pág. 96)
Las extrañas y estrambóticas formas de sus hojas sorprendieron enormemente a los viajeros que por primera vez tuvieron contacto con estas tribus a principios del siglo XIX. Ello propicio que los herreros mongo se esmeraran en diseñar los modelos más extravagantes, con el fin de atraer a los compradores blancos, más que para una necesidad o utilidad propia.
En contra de lo que podría pensarse, los cuchillos fabricados con hoja de estaño, de las tribus ekonda y kundu, conocidos como “byongi”, son más antiguos que los de hierro.
Berardi describe así estos cuchillos «… es la más extravagante de todas las formas de cuchillo africano».
«Para crear estas hojas tan caligráficas, cuyos filos presentan una variedad casi infinita de ganchos, arcos, espolones y protuberancias en forma de cuerno de distintas anchuras, los herreros ekonda empezaban martilleando el hierro hasta convertirlo en láminas bastante finas. A continuación trabajaban los bordes, recortando el metal para formar una sucesión de adornos salientes que daban a los cuchillos sus elaborados perfiles (Standing on Ceremony, 2004).
Fischer y Zirngibl señalaron que los lisos mangos de madera de estos cuchillos parecen «causar una impresión mísera y simple cuando se comparan con el diseño juguetón y exuberante de las hojas» (Afrikanische Waffen, Fischer y Zirngibl, 1978).
Su producción y uso como moneda de intercambio no ceso hasta la década de 1960 (Elsen 2003, pág. 198).
BIBLIOGRAFIA:
* “The Perfect Form”, Roberto Ballarini, page 262 (5.26)
* “African forms” Marc Ginzberg, pág. 205
* “Rare african short weapons”, Manfred A. Zirngibl 1983, pág. 98
* “De fer et de fierté”, Jan Elsen, 2003, pág. 198 (Byongi)
ELSEN J. y otros 1992, p. 213, nº 384.





