Los ngbaka o gba’banga, nombre que les otorgaban sus vecinos los mono y los mabo, fueron famosos por los ndumo, sus magníficos cuchillos arrojadizos.
A las tribus vecinas le aterraba luchar contra los ngbaka, y no por el canibalismo, sino porque o terminaban el enfrentamiento victoriosos o muertos, nunca prisioneros.
Según la tradición oral, los ngbaka iban a la guerra armados con su lanza en la mano derecha, dos más en la izquierda y el escudo, de cuya asa colgaban tres o cuatro ndumo.
Cuando se enfrentaban al enemigo, de lejos primero lanzaban sus lanzas y posteriormente, antes de llegar al cuerpo a cuerpo arrojaban los temidos ndumo. Al caer un enemigo herido gritaban «gbà ‘bang à»: cortarle la mandíbula. Entonces le seccionaba el cuello con la punta del cuchillo arrojadizo y le arrancaban la mandíbula. Estas las ensartaban en una cuerda y las portaban como trofeos de la batalla.
Por eso los mono nos llaman «gba’banga, cortadores de mandíbulas».
El pueblo ngbaka era eminentemente agrícola, pero en las luchas vecinales se defendían con gran fiereza. Al igual que la tribu mandja, tras la batalla no hacían prisioneros de guerra; los heridos los sacrificaban en el momento y al resto los llevaban a la aldea donde las mujeres los mataban con los mazos de los morteros.
Si el enemigo no fuera de un clan más o menos afín, es decir que fuera extranjero, en este caso no los mataban a golpes las mujeres, sino que se comían al menos a un par de individuos para celebrar la victoria y obtener la fuerza del guerrero caído.
Se trataba de una “comida ritual”, pues los ngbaka nunca se dedicaron a la caza de humanos, algo muy frecuente entre las tribus de aquella época, que a falta de caza, comían carne humana.

Este elegante y complejo cuchillo es llamado en mbati “ngbuta” y conocido por los Ngbaka-Mabo como “ndon” o “ndumo”.
Gracias a la explicación de un maestro herrero bombongo, cuyos antepasados también fueron herreros, hoy en día este es uno de los pocos cuchillos arrojadizos del que se conoce su significado simbólico.
Para ello basta con imaginar una línea vertical que divida el cuchillo en dos.
La mitad derecha representa la cabeza y el cuello que se une al cuerpo, y el espolón izquierdo representa el pene.
Y la mitad izquierda, la misma cabeza y cuello y la hoja derecha representa los pechos. Por último, el mango simboliza los miembros inferiores asociados.
Todo el cuchillo representaba la materialización simbólica de los antepasados del portador, los cuales ayudaban al guerrero defender a sus descendientes.
Este magnífico y antiguo cuchillo arrojadizo muestra signos de haber sido utilizado. Con seguridad perteneció a un jefe de la tribu.
La mayoría de los cuchillos ngbuta que perduran son de fabricación posterior a este. Ya no fueron utilizados en combate, sino que estaban finamente cincelados y se empleronn como simbolo de jerarquia y/o demostración de la riqueza de su portador.
El arma está perfectamente equilibrada y sus puntas aun estan afiladas. La empuñadura está formada por una tira de cobre enrollada.
BIBLIOGRAFIA:
* “The throwing knives” Luc Lefebvre, Vol. 2, pág. 49, fig. 118
* “De fer et de fieré” Armes blanches d’Afrique noire du musée Barbier-Muller, pág. 80 (16.B)
* “Panga na Visu” Manfred A. Zirngibl & Alexander Kubetz, pág 103 (fig. 216)
* “The cutting edge”, A.M. Schmidt & P. Westerdijk, pág. 82
* “Waffen aus Zentral Afrika” Museum für Völkerkunde, Frankfurt am Main, 1985, Pág. 62 (fig. 28)
* “Dodelijk Mooi, wapens uit Centraal Afrika”, Jan Elsen 1992, pág. 158 nº 216
Beauté fatale, pág 158.
Kipinga, págs 125/127.
Fatal Beauty, pág 123.








