Por tanto, se abandona su función original como arma de combate y pasa a ser un mero ornamento y símbolo del estatus social y poder del portador. Pasaron así a ser objetos de culto, pompa, dignidad, estatus y como piezas deseadas, a ser moneda de intercambio y trueque para transacciones de importancia.
Estas espadas se guardaban en bolsas de rafia cosidas.
Según publicaciones de Elsen y de Spring, se atribuye la introducción de las espadas llwoon al rey Shyaam a-Mbul a Ngoong-Shyaam, fundador de la dinastía gobernante Bushoong del reino Kuba de África Central, en torno al año 1625.
BIBLIOGRAFÍA:
* “De fer et de fierté”, Elsen, 2003
* “African arms and Armor”, Christopher Spring 1993





